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14. 11. 13

 Criticando a las autoridades de los años 90 en el país, "Heridas" representa una película serbia anti-régimen, financiada justo del dinero estatal. 

“Hemos sobrevivido una época loca e interesante. Si me siento orgulloso de algo durante mi lucha política, estoy orgulloso de esta película. Creo que todos nosotros, los que tuvimos el coraje de hacer estapelículas, hemos ayudado a Serbia de una manera interesante. Gracias a nosotros, actualmente Serbia representa uno de los pocos países en los que se producen películas políticamente polémicas,” dijo el actor y uno de los productores de la película "Heridas" (en serbio, Rane), Dragan Bjelogrlić, en la entrevista concedida a la edición serbia de la revista Playboy (diciembre de 2003).

De hecho, "Heridas" representa una de las películas del director serbio, Srđan Dragojević. Bien que, esta película destaca entre otras de dicho director ya que "Heridas" se interpreta como una película muy política.

Más espectadores que el "Titanic"

Hablando del potencial político de dicha película, a menudo se hace hincapié en el hecho de que "Heridas" muestra la realidad oscura de los años noventa en Serbia mediante la historia de dos delincuentes jóvenes que se enfrentan entre sí, aunque a primera amigos. Así, por ejemplo, en el texto "El poder de los clichés" (Moć klišea, Vreme, noviembre de 2011) se explica: “Heridas trata la última década del siglo pasado, llena del creciente odio étnico en Yugoslavia. (...) Sobre la base de una historia real, la película sigue la suerte de dos adolescentes, Pinki y Švaba, que crecieron en Belgrado en el período 1991-1996. La niñez de estos dos personajes principales está determinada por las sanciones, la proximidad de la guerra y la criminalización de toda la sociedad, circunstancias que crearon un nuevo sistema de valores”.

Además, la película "Heridas" contiene escenas mostrando a soldados serbios en su camino hacia Croacia, con el objetivo de participar en Las Guerras Yugoslavas, así como muchas otras escenas polémicas. Por esta razón, la película tuvo más espectadores que el "Titanic" durante la primera semana de su proyección en salas serbias de cine.

Las "Heridas" y los absurdos de los años 90

Hablando de la proyección de esta película en los cines serbios, de nuevo tenemos que centrarnos en el ámbito político del país o, más precisamente, al régimen de la época; al estrenarse en mayo de 1998 y al vender alrededor de 30.000 entradas durante los primeros días, la película sufrió cierto tipo de bloqueo mediático. En concreto, el régimen demostró la falta de apoyo a la película, en forma de prohibición de su publicidad en la televisión estatal RTS. La razón de ese particular bloque mediático la ha explicado el actor, Dragan Bjelogrlić, en la entrevista para la revista Playboy: “Un día ciertos miembros de la Izquierda Yugoslava me contaron que su partido no estaba enfadado por la película en sí. No se enfadaban por hacer una película en contra de ellos, sino por utilizar su propio dinero en la producción. Se trataba de un fraude deliberado”.

En cuanto al fraude, el fraude consistía en que, con el fin de recibir dinero de los fondos del Ministerio de Cultura y del RTS, el director y los productores presentaron a estas instituciones un guión falso para "Heridas". “Debido al tema anti-régimen de la película, muchos amigos míos del extranjero, sin saber nada del guión falso, me preguntaban cómo era posible que el gobierno nos diera dinero para ´Heridas´. Con una gran ilusión, los amigos concluían que vivo en un estado súper democrático, donde se aprueban los proyectos como éste”, explicó Bjelogrlić, añadiendo que la democracia en Serbia durante los años 90 representa una idea tan absurda como el hecho de producir una película anti-régimen del dinero estatal.

Las ventajas de las hemorroides

Desde los absurdos de los años 90 llegamos al absurdo de los 2010. Dicho de otro modo, a pesar de criticar mencionado partido político y su gobierno durante los años 90 en su película "Heridas", en diciembre de 2010 Srđan Dragojević se convirtió en uno de los miembros de ese mismísimo partido. Su decisión, sin embargo, la justificó en varias ocasiones, aclamando que siempre se sentía de la izquierda. Pero para que sea todo más absurdo, un año y medio más tarde, en mayo de 2012, Dragojević dijo que él personalmente “necesita la política en su vida igual que las hemorroides”.

Finalmente, justo gracias a la política y los hemorroides, Dragojević consiguió mostrar “cómo eran los años 90 en los Balcanes, desde el punto de vista de los serbios”, según la opinión de la profesora de Estudios Cinematográficos de la Universidad de St. Andrews en Inglaterra, Dina Iordanova. Si no, dichas hemorroides por lo menos pueden servir una interpretación alternativa del título de "Herridas".

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 Al igual que las reacciones a la "Una película serbia", las opiniones sobre el mensaje político de la película son diferentes.

En ´Una película serbia´ la política quiere estar en el centro del escenario, para que el espectador reconozca al instante su presencia y la recuerda tanto como las impactantes escenas de sexo extremo y violencia,” considera el bloguero serbio, Mehmet Krkljić, en su texto "Una película serbia" (Srpski film, Cveće zla i naopakog).

Sin embargo, esta opinión es solo una de las numerosas opiniones redactadas durante los últimos años, con referencia a dicha película. Bien que, a pesar de las diferencias en cuanto a la manera de entender el valor estético de "Una película serbia", las opiniones se pueden dividir en varios grupos, dependiendo de cómo interpretan su posible mensaje político. De hecho, mientras que unos aclaman que se trata de una crítica del Primer y el Tercer Mundo y otros insisten en que la película revela la imagen que los serbios tienen de sí mismos, el guionista explica que "Una película serbia" representa su intento de llamar atención sobre una notable relación entre un ciudadano de Serbia y la autoridad, encarnada en el estado o en el director.

El síndrome de Vietnam en el envase serbio

“De una forma metafórica, en la película nos centramos en un problema que nadie ha abordado antes de nosotros. El problema en cuestión es el intento de un ciudadano serbio para tener una vida normal y llevar a cabo su trabajo, sin ser constantemente violado por la autoridad que no sabe exactamente qué es lo quiere y cómo conseguirlo,” explicó el guionista, Aleksandar Radivojević, dentro del artículo "Una película serbia: ¿Cuál es el mensaje?" (Srpski film: Šta je poruka filma?, B92), añadiendo que se trata de una de las consecuencias del síndrome de Vietnam en actual Serbia.

De hecho, después de las guerras de los años 90 en la ex Yugoslavia -las guerras civiles en Croacia y Bosnia y Herzegovina, tal y como el bombardeo de Yugoslavia- cualquier ciudadano de Serbia, en opinión de Radivojević, a pesar de ser simbólicamente violado, en cierto sentido se ve obligado a prostituirse. “También nos centramos en esa dimensión de vida en Serbia -que aquí es imposible sobrevivir sin prostituirse- y realizamos un seguimiento a hacia dónde la prostitución nos puede llevar. Por eso la pornografía está tan presente en la película,” concluyo Radivojević.

La venta y la compra de víctimas a través de una relación de negocios

Bien que, a diferencia de la explicación del guionista, en su artículo el bloguero, Mehmet Krkljić, expone su punto de vista sobre la dominante idea política en la película. Según él, dicha idea se basa en la crítica de la explotación del sexo entre los países más y menos desarrollados: “Una película serbia explícitamente desarrolla la tesis sobre la consistente radicalización de la explotación del sexo dentro de la industria del entretenimiento. Esta cosa inevitablemente termina en una relación de negocio entre las sociedades occidentales (de la abundancia) y las sociedades no occidentales (de la pobreza). Esta relación, como muchas otras, es asimétrica”.

Aparte, Krkljić basa su opinión en el texto "No Reprieve for Sarajevo" del filósofo francés, Jean Baudrillard, donde se indica que dicha relación se sostiene en el intercambio de dinero por la víctima. “Lo dicho comprueba el personaje Vukmir (Sergej Trifunović) cuando dice que en el Occidente se compra el concepto de la víctima porque allí ese tipo de dolor, la pérdida y la impotencia experimentada por la víctima, una mujer del tercer mundo, simplemente ya no está disponible,” se subraya en respecto a lo anteriormente dicho.

¿Los serbios como las víctimas?

No obstante, en relación con distintas opiniones de otros críticos de cine, en su segundo texto "Unas cuantas tesis para la interpretación política de Una película serbia", Krkljić entiende la presencia de la política en la película a través del personaje principal de Miloš; en la película Miloš figura como la imagen que un serbio hoy en día tiene de si mismo, la manera de la que cree que otros le ven. “Miloš es, por lo tanto, un hombre familiar, educado y urbano, justo lo que son los serbios, ´erróneamente´ reconocidos por la ONU, la UE y la OTAN como participantes activos en las Guerras de Yugoslavia. (...) Se trata de un importante elemento para la interpretación política de la historia reciente serbia ya que, parecido a la situación de la película, los serbios fuera de la película consideran que ellos fueron los que vivieron una tragedia durante las dos últimas décadas, que ellos son las víctimas,” se expone en el texto.

Al contrario, de acuerdo con la opinión de Krkljić, en realidad Miloš es el participante activo en la destrucción de su propia familia, al igual que “Serbia fue la república dominante del estado yugoslavo, en cuya destrucción participaba activamente”. Sin embargo, al final Miloš se siente engañado, considera que fue obligado a hacer todo lo que hacía, por lo que trata de recuperar su dignidad y la de su familia, cometiendo un suicidio colectivo.

El triste final de "Una película serbia"

Finalmente, en esta película que comienza con una escena pornográfica y termina con un suicidio colectivo, sigue siendo una gran pregunta si su mensaje político (¿o quizás los mensajes?) puede ser igual de impactante como “las escenas de sexo extremo y la violencia”. Sin embargo, a diferencia de las películas en las que al espectador se le envía el bien conocido y recordado mensaje sobre los protagonistas que “vivirán felices para siempre” -el final feliz- en ésta no encaja un tal “para siempre”. A lo mejor de allí tantas interpretaciones distintas.

14. 11. 13

Mientras que el director aclama que la política representa solo la escenografía en su película serbia "Círculos", la crítica discute sobre ello. 

“Nuestras vidas están marcadas en gran medida por la guerra. Pese a que la mayoría de nosotros no estuvo directamente involucrada, el conflicto se encontraba en el vecindario. Vivimos las consecuencias de esa guerra,” dijo el director de la película serbia "Círculos", Srđan Golubović, en la entrevista "Círculos es mi última película centrada en el tema de la guerra" (para al diario serbio Telegraf, febrero de 2013). Además, Golubović explicó que se refería a la Guerra de Bosnia y Herzegovina (1992-1995), en la que se produjo un evento por el que se inspiró su última película, "Círculos" (2012).

De hecho, se trata del acto del miembro del Ejército de la República Srpska, Srđan Aleksić, quien en 1993 salvó la vida del conciudadano musulmán bosnio, Alen Glavović, por lo que fue asesinado por sus propios compañeros de guerra. A raíz de este acto heróico, los guionistas Srđan Koljević y Melina Potom Koljević casi dos décadas después de lo ocurrido desarrollaron el giuón de dicha película, enfocándose en las vidas de las personas directamente afectadas por el acto.

Bien que, mientras que hasta el día de hoy nadie del territorio de Serbia o de Bosnia y Herzegovina negó (públicamente) el heroísmo del mismo acto, las críticas provenientes de ambos países son variadas, sobre todo cuando se trata del aspecto político de "Círculos". Sin embargo, el año pasado Golubović comentó a la prensa serbia que su película no era política.

El acto humano y la misma intención

Mi intención no era que la película fuera política. No porque estuviera huyendo de ello, sino ya que sentía la responsabilidad hacia Srđan Aleksić. Su acto no era político, era más bien humano y por eso no quería hacer una película política”, explicó Golubović en la entrevista mencionada al principio del texto. Aparte, antes del estreno serbio de la película, Golubović reveló que sólo unos minutos del principio y otros del final de "Círculos" se llevan a cabo durante la guerra; el resto trata el presente.

No obstante, mientras la guerra pertenece al (próximo) pasado serbio y bosnio-musulmán, el tema de la política todavía forma parte de la cotidianidad de los ciudadanos de estos dos países, cosa visible en "Círculos". “La política está visible en la película ya que también está presente en nuestro día a día, pero intenté que no representase nada más que la escenografía en la que se mueven los personajes,” hizo hincapié el director en una entrevista, añadiendo que "Círculos" trata distintos destinos de sus personajes.

La escenografía y un (pre)juicio de la película serbia "Círculos"

Sin embargo, al periodista de Bosnia y Herzegovina, Uglješa Vuković, dicha afirmación le parece una cosa repetitiva. De hecho, en su texto "¿Por qué no voy a ver la película Círculos?", Vuković escribió: “Estas palabras revelan la actitud frecuentemente expresada por cineastas locales, relacionada con el concepto de la política. En concreto, el aspecto político de una película se reconoce, pero se coloca en el fondo escenográfico con el fin de alcanzar la supuesta neutralidad. Dicha neutralidad, luego, se pretende mostrar como superior en comparación con lo que sería una política ´sucia´. En otras palabras, se demuestra una actitud inmadura, tal y como la falta del conocimiento político”.

Además, el periodista bosnio opina que, evitando a hacer una película explícitamente política, el director actuó de modo cobarde. En otras palabras, no expresó su critica de las circunstancias en las que los principios éticos de Srđan Aleksić se vivieron como socialmente inaceptables por sus compañeros.

Por otra parte, a Vuković le parece controvertido el punto de vista del director según el cual el acto de Aleksić es una de las historias más brillantes en la reciente historia serbia, así como la mejor representación del pueblo serbio en el mundo. Por el contrario, el periodista se opone al contexto en el que “el acto moral de un individuo se utiliza para la representación de un colectivo”. Debido a todo esto, concluye: “Así el círculo de Golubović se cierra, al menos para mí, atrapado en varias palabras inadecuadas. Nosotros. Vosotros. Los grandes. Nuestra grandeza. Nosotros en el mundo, y por el estilo”.

Los círculos de (ning)una época

Hablando del mundo, o al menos de festivales de cine a lo largo del mundo, el círculo (exitoso) de Golubović realmente parece cerrarse, por lo menos en referencia a diversos premios que ganó, desde el festival Sundance en Estados Unidos hasta la Berlinale en Alemania. Además, "Círculos" ha sido subtitulada a numerosos idiomas, entre ellos al español; con la ayuda de subtítulos, los espectadores internacionales ahora tienen la oportunidad de hacer sus propios puntos de vista acerca de la película. Por otro lado, también podrán opinar si la intención de los guionistas y del director tuvo éxito. En otras palabras, si realmente mostraron que, si una buena acción puede provocar otras consecuencias positivas, todo sacrificio tiene sentido.

En breve, un mensaje universal, la insipración bélica y balcánica y algo de política (in)evitable. Y un tema para discusión: ¿realmente todos nosotros, los ciudadanos de estos dos estados, así como los personajes de la película, todavía vivimos las consecuencias de la guerra, capturados en los imaginarios círculos del pasado?

14. 11. 13

Parecido a la situación de la película serbia "Tres billetes hacia Hollywood", en Serbia de nuevo surgen las fracciones pro-rusas y pro-estadounidenses. 

“Que bien nos iría si todos nosotros, como el ex presidente Boris Tadić hace algunos años, pudiéramos decir: Nos vemos en otra película,” escribió una de las colaboradoras de la página web Pescanik, Nadežda Milenković, en su artículo "El Cine Serbia", publicado en abril de este mismo año. Sin embargo, como se suele decir, se trata sólo de castillos en el aire. O, como lo formuló la periodista, “los ciudadanos de Serbia se ven obligados a ver en vivo una particular película nacional (por supuesto que debe ser nacional ya que, como constantemente nos tratan de convencer, la elección del director y de los actores no viene ni por parte de Bruselas ni de Washington ni Moscú)”. La película en cuestión se llama "Tres billetes hacia Hollywood" y está enfocada en la crisis ucraniana y los acontecimientos relacionados con la misma.

Las mismas divisiones medio siglo más tarde

Desde el comienzo de la crisis en Ucrania, nosotros, los balcánicos, cada vez más nos ponemos a elegir uno de dos lados, el pro-ruso o el pro-estadounidense. Es una cosa casi tan absurda como la escena famosa de la película serbia ´Tres billetes hacia Hollywood´, en la que durante la Crisis de los misiles en Cuba (1962), mientras los rusos y los estadounidenses se preparaban para la confrontación, los residentes de un pueblo de Serbia se dividieron en pro-rusos y pro-estadounidenses,” escribió el periodista bosnio, Dejan Šajinović, en su texto "¿A qué lado unirse?" (Nezavisne novine, abril de 2014).

Sin embargo, el argumento de la película, en contraposición a la realidad, comienza a partir del momento el presidente yugoslavo de la época, Josip Broz Tito, en que debe pasar por dicho pueblo, por lo que el comandante de la policía organiza su bienvenida. Bien que, cuando todo estuvo listo, en lugar del presidente, en la estación del tren aparece accidentalmente el hermano del comandante que vive en Estados Unidos. Además, después de haberse producido un malentendido -organizando la bienvenida a su hermano, aunque sin quererlo, el comandante expresaba su compromiso con Estados Unidos- éste arrestó a su hermano, alimentando aún más la agresión entre los ciudadanos pro-estadounidenses y pro-rusos, para que todo finalizase con una pelea masiva.

Cajones llenos de opiniones

Por otro lado, teniendo en cuenta que la "película bélica ucraniana" todavía no ha llegado a su fin, se hace difícil predecir si también va a terminar con una pelea masiva. Sin embargo, parece que el problema real, al menos en cuanto a su percepción balcánica, no se sostiene principalmente en la cuestión de cómo va a finalizar dicha crisis. El problema consiste en el llamado “alineamiento automático” a uno de los lados, a diferencia de los personajes de la película que, con su propia voluntad, eligen rusos o estadounidenses.

Es la manera de la que el periodista militarm Miroslav Lazanskim percibe la situación actual en Serbia: “Hay que ver la película ´Tres billetes hacia Hollywood´ para poder entender el eco de la crisis ucraniana en Serbia. Hay los que apoyan a los rusos, los que se inclinan hacia los americanos y los que van con la UE. El pueblo serbio, e incluso una parte de nuestra élite política, no puede sin clasificarse y ponerse de un lado o del otro. Tan pronto que uno diga su opinión sobre Crimea y Ucrania en general, automáticamente se pone en este o aquel cajón”. Pero como si eso no fuera suficiente, parece que el mencionado “alineamiento automático” también se aplica desde fuera.

¿Las sanciones y el momento histórico?

Por ejemplo, está la (supuesta) presión para que Serbia imponga las sanciones a Rusia. De hecho, después de que Montenegro introdujo sanciones a Rusia, en la prensa serbia surgieron varios textos acerca de la presión de la UE para que Serbia hiciera lo mismo. “Han llegado los nuevos requisitos de la UE en relación con la posición neutral serbia acerca de Ucrania. La Unión Europea exige a Serbia que imponga sanciones a Rusia. La UE ha amenazado que las negociaciones sobre la adhesión serán trasladadas en un año si Serbia no cambia su posición,” se dice en el artículo "El ultimátum-bomba de la UE: Serbia debe imponer sanciones a Rusia" (VestiNET, junio de 2014). Aparte, en algunos textos también se sugiere que la falta de la introducción de sanciones podría interpretarse como una posición rusófila y el abandonamiento del llamado “camino europeo de Serbia”.

El postre internacional

Centrándonos una vez más en la película serbia "Tres billetes hacia Hollywood", parece que la posición neutral de Serbia en algunos oídos suena casi como la réplica más famosa (¡y más irónica!) de la película en cuestión: “Prefiero comer la mierda rusa que el pastel americano”. Por cierto, no hay que olvidar que Serbia no forma parte de la UE y que su política exterior no tiene que estar en línea con la de la UE. Aparte, Alemania misma también se opuso a imponer sanciones a Rusia.

Sea como sea, Serbia se mantiene neutral, pero cuánto tiempo aguantará defendiendo tal actitud, aún está por ver. Si persiste, tal vez el mismísimo Hollywood muestre interés en hacer una película sobre ese caso tan poco común en la realpolitik. Por otro lado, es posible que el camino serbio hacia Hollywood vaya justo a través de Moscú. Pese a no ser el más rápido, por lo menos estaría de acuerdo con “el privilegio de pertenecer a varios mundos en una sola vida”, del historiador francés, Serge Gruzinski.