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La conquista de Zara en 1202

15. 09. 28

Ciudad en la que se cambió el objetivo de la Cuarta Cruzada y de la que, en lugar de a la de Jerusalén, se fue a la conquista de Constantinopla. La Zara medieval, la actual Zadar.

«En 1202, Zara resultó ser el sitio de ilusiones perdidas y de cálculos sin principios. Pero rápidamente se convirtió en un nuevo comienzo o, mejor dicho, en el verdadero comienzo de la expedición. Si hasta la conquista de Zara se trataba de una verdad oculta, desde la misma se puede seguir hablando solo de una pura mentira,» se narra sobre esta ciudad en el ensayo «Zadar y La Cuarta Cruzada», del autor Ivan Božilov. Además, en el texto a Zara se la nombra «el símbolo del cambio en la guerra», en referencia a la Cuarta Cruzada (1202-1204), alentada por el Papa Inocencio III en 1198, con el fin de reconquistar una Tierra Santa bajo el dominio musulmán. A la llamada del Papa respondieron principalmente los cruzados franceses que, junto con el ejército veneciano, participaron en la primera batalla importante de la Cruzada, evento conocido como la conquista de Zara en 1202.

El lanzamiento del gancho veneciano

Pese a que el ejército cruzado que tomó parte en la conquista fue más numeroso que el veneciano, los historiadores se ponen de acuerdo que la acción la maquinó el duque veneciano, Enrico Dandolo. Esta tesis, por ejemplo, la defendía el historiador G. Hanotaux en su artículo «¿Vendieron los venecianos el cristianismo en 1202?», publicado en 1877. De hecho, en el artículo se dice que en 1201 los cruzados se dirigieron a Dandolo para que les transportara a Egipto, cosa que el duque aceptó. Sin embargo, cuando el año siguiente, bajo el mando de Bonifacio de Monferrat, llegaron a la isla de San Nicolás, los cruzados se dieron cuenta de que no disponían de la cantidad suficiente de dinero para pagar el transporte (según algunas fuentes, se estimaban 85.000 marcos de plata, según otras 94.000).

Respondiendo a esta situación emergente, el duque les ofreció firmar un nuevo contrato detrás del cual, se detalla en el libro "Tres crónicas francesas antiguas acerca de Zadar en el año 1202" -traducido al croata por Petar Skok- se encontraban las palabras de Dandolo: «El rey de Hungría nos robó a Zara en el país eslavo, una de las ciudades más protegidas del mundo. Nunca la recuperaremos si no nos ayudan estas personas. Sucesivamente, les diferiremos la deuda de 34.000 marcos hasta el momento en que, Dios lo permitirá, al lado suyo les ganemos de nuevo».

A parte, para garantizar la firma del contrato, a pesar de tener 85 años y ser casi ciego, Dandolo cogió la cruz en la iglesia de San Marcos en público y decidió unirse a la Cruzada. Pese a esto, una pequeña fracción del ejército cruzado regresó a sus hogares, mientras que otra independientemente prosiguió su camino a Siria y Palestina. Bien que, la mayoría de los cruzados optaron por navegar hacia Zara a bordo de galeotes venecianos.

¿En Nombre de Dios?

En noviembre de 1202, los cruzados anclaron en una Zara envuelta por torres y muros altos. En referencia a la altura de los torres, el cronista francés, Godofredo de Villehardouin, se preguntaba: «¿Cómo conquistar esta ciudad cuando el único capaz de hacerlo es el mismísimo Dios?»

No obstante, el Dios, o al menos su vicario católico, se oponía a la conquista. Así por lo menos rezaba el mensaje, transmitido a los cruzados por el abad de la orden cisterciense, Vaux de Cernay: «Caballeros, en nombre del Papa les prohíbo atacar esta ciudad ya que es cristiana y ustedes son peregrinos». Si bien, incluso antes de la prohibición del abad Vaux, ese mismo ejército peregrino ya había conquistado algunas ciudades cristianas del Mar Adriático -Trieste, Muggia y Pula- y estaba listo para empezar el asedio de Zara el 11 de noviembre.

Por su parte, Zara resistió a un asedio de cinco días, durante el cual sus habitantes intentaban evitar la confrontación directa colgando cruces en los muros de la ciudad. No obstante, ni la prohibición verbal ni las cruces impidieron la penetración de la armada unida.

Hablando de la armada, justo antes del ataque el ejército peregrino estaba compuesto por 4.500 caballeros y 20.000 soldados. Además, contaba con una flota de 50 transportadores de soldados, 100 transportadores de caballos y 50 galeotas de guerra (en cada galeota existían máquinas de asedio que arrojaban piedras de hasta 150 kg a 200 metros de distancia).

Por otro lado, en los muros de Zara a los cruzados y venecianos les esperaba aceite caliente. Sin embargo, para poder llegar a las paredes, la armada tenía que romper las cadenas colocadas en la entrada del puerto de la ciudad. Pero lo logró, gracias a la decisión según la cual, en lugar de los prisioneros y esclavos que por norma general servían en las galeotas venecianas, en esta conquista participaban marineros entrenados y armados. Como resultado, después de que un cierto número de habitantes consiguió huir de Zara, el 18 de noviembre la ciudad se rindió a la merced de los atacantes.

Las consecuencias de esta acción sobre los ciudadanos de Zara que decidieron no refugiarse eran terribles. De hecho, mediante la conquista, los cruzados y venecianos saquearon la ciudad y «cometieron una horrible masacre». «En la ciudad no sobrevivió tanta gente para poder enterrar a los muertos. Los cadáveres se encontraban en casas e iglesias, mientras que los que sobrevivieron no sabían qué hacer antes, si preparar funerales o defender la ciudad,» se describe la situación posterior a la caída de Zara en el artículo «La puerta de la Ciudad» del periodista croata, Abdulah Seferović Sefi.

Los templarios y los refugiados de Zara

El tono gris templario

No obstante, que las cosas eran blancas o negras demuestra un acontecimiento relacionado con los refugiados de Zara. «A las personas que huyeron a Nin y Biograd, los templarios de Vrana, todo y siendo cruzados, se apresuraron a ayudar,» comentó el arqueólogo e historiador, Marko Meštrov, en agosto de 2012. Se trata de una orden militar cristiana, fundada en 1118, que durante la segunda mitad del siglo XII llegó a Croacia. A partir de 1169 los templarios se instalaron en Vrana, ciudad en la que el recuerdo a ellos se mantiene en forma del espectáculo histórico, «Los Días de los Templarios de Vrana». Además, desde el 2012, el espectáculo también se celebra en Zadar.

La espina bogomila en ojos del Vaticano

En respuesta a la nueva situación, el Vaticano, por su parte, no se detuvo a la prohibición. En invierno de 1203, el Papa excomulgó a todos los participantes de la conquista, pero más tarde modificó su decisión, continuando aplicándola solamente a los venecianos.

Bien que, cuando se trata de los actos del Papa, algunos autores contemporáneos, como el periodista croata, Goran Majetić, opinan que eran hipócritas. Concretamente, en su artículo «En 1202 Zara fue conquistada por avaricia e intolerancia», Majetić argumenta que, a pesar de las acciones oficiales del Papa, «el incidente contaba con su apoyo oculto». Aparte, la causa de dicho apoyo la ve en la presencia de la corriente cristiana bogomila en Zara.

Sin ir más lejos, declarada hereje y perseguida por la iglesia católica, esta corriente se expandió a partir del siglo X entre los eslavos de los Balcanes. Pese a que su bastión lo tenían en el territorio bosnio reinado por Ban Kulin (1180-1204), los bogomilos lograron un significativo impacto en las ciudades dálmatas de Split, Zara y Trogir. «Parece que, a excepción de la nobleza y el pueblo de Bosnia, los bogomilos encontraron sus protectores en los ciudadanos de Zara, lo que provocó la ira del clero católico,» explica Majetić en su artículo.

Aparte, el único autor croata de la época que describió este acontecimiento, el arcediano Tomás de Split, también opinaba que el bogomilismo representaba una de las causas de la conquista de Zara. De hecho, en el capítulo 24 de su «Historia Salonitana» titulado «Sobre la primera ocupación de Zara», Tomás aclama que los propios ciudadanos de Zara eran culpables de su destino: «Eran muy presuntuosos y despreciaban a todos los demás. Y lo que es peor, rechazaron el cristianismo y se infectaron por la herejía; la mayoría de miembros de clase alta auxiliaba a los herejes».

En relación con lo dicho, el acontecimiento que en su día justificó el arcediano Tomás, actualmente se considera la mayor atrocidad de la historia de la ciudad (la segunda más grave hace referencia al bombardeo de los aliados durante la Segunda Guerra Mundial). No obstante, ni Zadar en 1943, ni Zara en 1202, fue completamente destruida, pese a que así aclamaba el nombre -IADRA AD CEDEM (Zara está destruida)- del mosaico del suelo erigido en 1212, en la Basílica de San Juan Evangelista en Rávena.

Comercializando los contratos

No corrió la misma suerte la capital bizantina de Constantinopla, atacada por el mismo ejército en 1204 y destruida gracias a un incendio provocado. La decisión acerca de su destino, sin embargo, se tomó a comienzos de 1203 en la conquistada Zara. Además, debido a esta causa, Ivan Božilov en su ensayo considera que después de la caída de Zara ya no se puede hablar de la Cruzada, sino de la conquista de la Constantinopla cristiana. Por esta razón, dicha Cruzada a menudo se llama la Cruzada Mercantil.

Finalmente, que el comercio del territorio de antigua Zara, o actual Zadar, todavía existe lo demuestra el Tratado de Rapallo, firmado en 1920 por el Reino de Serbios, Croatas y Eslovenos y el Reino de Italia (con el tratado se resolvieron unos asuntos territoriales, pasada la Primera Guerra Mundial). Mediante este tratado, la Arquidiócesis de Zadar se convirtió en la única que no pertenece a la iglesia croata. Como un testigo particular de historia del siglo XIII, la Arquidiócesis sigue estando por debajo de la jurisdicción del Vaticano.

 

Para saber más:

ENSAYOS

Zadar u Srednjem vijeku do 1409.

Nada Klaić i Ivo Petricioli, Filozofski fakultet u Zadru, 1976.

Hrvatsko Srednjovjekovlje: Prostor, Ljudi, Ideje

Tomislav Raukar i ‎Franko Mirošević, Školska knjiga - Zavod za hrvatsku povijest Filozofskog fakulteta u Zagrebu, 1997.

Zadar i Četvrti križarski rat

Ivan Božilov, Nov Bugarski Univerzitet – Sofija, 2008.        

(Artículo creado para la revista National Geographic Historia en diciembre de 2013.)