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14. 08. 10

"Una mujer es más guapa con 28 años, cuando la inteligencia femenina llega a su pico", dijo una vez el historiador de la antigua Grecia, Plutarco. Por otra parte, el escritor francés Balzac escribió una novela sobre un miembro del “sexo más bello” con más de 30 años de edad; la describió como un ser triste que “vive sus últimos momentos”.

Juzgando por las palabras de Plutarco, la tercera década se consideraba como la etapa de la belleza física más alta; las hembras luego se convirtieron en invisibles para la sociedad (Balzac). En contraste con ellos, hoy se explica que la fase se refiere a la edad de 35 a 40 años o incluso más tarde.

“Nueva era de la atracción pronunciada”

En algunos estudios, ciertos sociólogos y psicólogos han descrito esta fase de la vida como una "nueva era de la atracción pronunciada". Su tesis es que la salud, el equilibrio hormonal y el lívido femenino durante ese momento están en su nivel más alto; la mayoría de mujeres tienen la suficiente edad para “sentirse bien en su piel”, mientras que son suficientemente jóvenes para ser atractivas para los demás.

Como ejemplos que confirman la tesis se encuentran la modelo Heidi Klum, la actriz Penélope Cruz y la cantante Jennifer López.

Sin embargo, algunos de los expertos del estudio de la naturaleza humana están convencidos de que cualquier mujer se acerca a la edad de la belleza más grande a su propio ritmo, de acuerdo con la autoconfianza y autoevaluación (generalmente sucede que la falta de ambas características le impide disfrutar en juventud).

También se dice que la belleza verdadera empieza cuando una persona acaba de preocuparse por el "qué vieja y poco atractiva soy" y empieza a pensar en que quiere hacer en su futuro.

¿Belleza en los años 50, la aplicación de la sociedad moderna?

A pesar de la opinión de que la etapa de belleza superior empieza en el momento en que una mujer deja de desasosegarse con su edad y “look”, parece que en la sociedad moderna la preservación de la apariencia física se convierte en una recomendación, incluso en requisito. A menudo se dice que las mujeres deberían parecer guapas y jóvenes hasta la quinta década de la vida, si no más tarde.

El prototipo de esa forma de pensar es la cantante Madonna que, aunque cumplió 50 años en 2008, recientemente posó para una campaña de Dolce & Gabbana. En opinión de muchos, en las fotos muestra que está en su periodo de belleza máxima. Además, Madonna sugiere que se trata de un nuevo comienzo en su vida y no de un “triste final del período reproductivo”. La menopausia es, por lo tanto, algo que celebrar, en vez de desesperarse por su aparición.

La edad subjetiva

No obstante, la exigencia de que las mujeres deben seguir siendo atractivas con 50 años se valora polémicamente como la idea de que la vida termina después de los 30. Por lo tanto, algunos sociólogos comenzaron a dar ventaja a una “edad subjetiva", que no tiene que coincidir con su edad real (objetiva).

Aunque se sabe que los “cumpleaños no mienten”, muchas personas se ven más jóvenes que lo que en verdad son; en cambio, otras más adultas. En el primer caso, existen pruebas científicas de que ese estado de ánimo (la “edad subjetiva”) puede realmente mejorar el bienestar psicológico, y así prolongar la juventud y la belleza física.

Desde Plutarco hasta el botox

Ya sea subjetiva u objetiva, la edad en la cual se consigue la lindeza máxima es, cómo lo ha explicado el inventor del botox, el Dr. Fredric Brandt, "la época en la que una piensa que es atractiva. (…) La mayoría de las mujeres sólo quieren ser bellas, sin tener en cuenta su edad real".

Las ilustraciones de esta actitud son las comprensiones de la belleza que dura hasta la sexta década, como en el caso de Madonna. Las consecuencias: la juventud se amplía continuamente; los productos cosméticos, así como los servicios de “salones de belleza”, están en aumento.

Por eso a nadie debe extrañarle que la edad de belleza máxima hoy en día se encuentre en la cuarta década y está en contraste con las opiniones de Plutarco y Balzac. La otra razón podría ser que, en los tiempos de Plutarco, las mujeres vivían un promedio de 35 años.

14. 08. 10

Cuando empezó la serie de "Sexo en Nueva York" (1998), su concepto fue considerado revolucionario: los personajes femeninos en primer plano, los hombres en el fondo. O, como lo explica el escritor John Smith: "En la mayoría de películas y series, las mujeres se reducen a personajes en dos dimensiones, estamos acostumbrados a eso. Pero en 'Sexo en Nueva York' tenemos cuatro personajes femeninos fuertes y un gran número de hombres que van pasando sin llegar a desarrollarse como personajes - un sustituto de papeles agradable".

Sin embargo, como la serie ganó popularidad, los hombres empezaron a desempeñar papeles cada vez más notorios. Finalmente, se produjo una tendencia en que las mujeres de todo el mundo están comenzando a reconocer en ellos las características que una esperaría encontrar en un hombre ideal. Todavía existen numerosas polémicas acerca de quién puede ser el “Ideal”.

Los novios de Carrie: Perfectos, ¿o quizás no?

Esta controversia llegó a ser sujeto de ciertos estudios académicos. Uno de los trabajos más recientes es el de Laura Brunner, de la Universidad de Maryland, titulado “How Big Is Big Enough? Steve, Big, and Phallic Masculinity in Sex and the City”.

El estudio se basa en la hipótesis de que el prototipo del “Ideal” para la mayoría de mujeres es el novio de la escritora Carrie Bradshaw, Mister Big, debido a que es la figura masculina dominante en la serie: "Big representa la suma de los personajes masculinos de películas antiguas, Humphrey Bogart en 'Casablanca' o Carey Grant en ‘An Affair to Remember’. Y no es coincidencia que este hombre fuera muy rico y poderoso ya que la sociedad consumidora representa la imagen atractiva de Nueva York creada por parte de la serie".

Aunque, añade que el hecho de que es un "príncipe con un traje brillante" no puede justificar el traslado a otro parte del país sin despedirse o dejar a su comprometida frente al altar. En opinión de Brunner, por lo tanto, el comportamiento de Big le impide ganar el título de hombre perfecto.

No hay excusa para la violencia física

A diferencia de Big, el comportamiento del otro novio de Carrie, carpintero Aidan Shaw, según la creencia popular, puede servir como ejemplo a los hombres. Brunner, no obstante, dice que todos los que ven a Aidan como un tipo bueno, se equivocan. "Sé que muchas mujeres le aman, pero en realidad es reaccionario. Durante los años noventa, apareció un movimiento contra el feminismo que abogó por ‘los derechos de los hombres’. Entre otras cosas, el movimiento propagó trabajos masculinos tradicionales, como la construcción y oficios en general," advierte ella.

Existen unos argumentos y a favor del escritor, Jack Berger. Los admiradores de Berger destacan, en particular, su perspicacia, inteligencia e ingenio; a él pertenece la frase famosa: "A él simplemente no le gustas" (“He’s just not that into you”). Luego, está la barba sexy y una motocicleta. Por otra parte, se considera que Berger no puede ser el “Ideal” ya que con inteligencia oculta sus complejos y está obsesionado con sí mismo. No podía hacer frente a las críticas; él terminó su relación dejando una nota en un trozo de papel una vez que Carrie se diera cuenta de un error en el manuscrito de su nuevo libro.

Otro novio de Carrie fue el artista ruso, Alexander Petrovsky. Los que le apoyan resaltan su carisma, así como la arrogancia moderada, la cual algunas mujeres a menudo no pueden resistirse. No obstante, muchos creen que en el fondo del artista existe la agresión reprimida (Petrovsky dio una palmada a Carrie). En cuanto a la violencia física no existe ninguna excusa, ni él podría llamarse el “Ideal”.

Steve como el "Ideal"

En opinión de Brunner, sólo hay un hombre que haga buena pareja con una mujer del siglo XXI: un estadounidense de ascendencia irlandesa, el hombre de familia pobre que vive en Queens, bajo, que nunca se pone un traje y gana menos que su compañera. Se trata del novio de Miranda Hobbes, luego esposo, Steve Brady.

"Steve es un tipo de héroe diferente, que piensa lo que dice y quiere una relación estable. Su carácter es una alternativa a la masculinidad que se basa en el dinero, poder social y origen. Steve quiere ser un padre. A diferencia de Big, que siempre viste traje, Steve no se lo puede permitir. Por eso nos da la sensación de que es más realista y honesto," explica Brunner. De sus palabras se puede concluir que los hombres que resultan ser los mejores, a menudo son los menos sexy.

De compañeros a protagonistas en "Sexo en Nueva York"

La autora del libro “The Noughtie Girl's Guide to Feminism”, Ellie Levenson, hace un camino evolutivo desde Big hasta Steve basándose en el hecho de que la serie es la historia sobre la maduración y eso se aplica también a los hombres. La mayoría de ellos, desde“solteros tóxicos” y “caminantes de modelos” poco a poco están convirtiéndose en los candidatos al título de hombre ideal. Aunque Brunner pone a ese lugar a Steve, admite:“Estoy en el lado de Steve pero, como Carrie, no puedo totalmente acabar tratando cambiar a Big.”

O, como Mister Big diría, "abso-fucking-lutely”.

14. 08. 10

A principios de los años noventa parecía, juzgando por las ex listas de música, que la “dominación” de la cantante Madonna acabaría. Como una de sus “rivales” más peligrosas apareció Paula Abdul, popular en la época gracias a su danza y a la carga erótica.

Sin embargo, la estadounidense de ascendencia italiana devolvió el golpe, o más precisamente, los golpes. El primero fue el video provocativo de la canción "Justify My Love" que, estando prohibido en las televisiones, se convirtió en uno de los más populares; el segundo el álbum "Erotica"; el tercero el libro "Sex".

De esta manera, Madonna ha mantenido el “número uno en la música”, como lo han explicado algunos sociólogos. Pero detrás de su lucha, según la profesora de la London School of Economics, Catherine Hakim, se encuentra a lo que ella llama: el capital erótico.

La fórmula para la victoria

Este tipo de capital se refiere a la combinación de dos atracciones - la física y social - que ayudan a una persona a lograr avances en su carrera, así como en la vida privada. Hakim dice que va más allá de la belleza y el atractivo sexual, ya que implica la presencia de las "soft skills". Se trata de encanto, empatía e inteligencia emocional.

La profesora afirma que una persona en la que destaca en estas habilidades (con el capital erótico más grande que el promedio) gana de un 10 a un 15% más de ingresos por el mismo trabajo que otros empleados. Ésta es una de las razones por las cuales unos economistas lo consideran igual de importante que el capital económico, cultural, humano o social.

Erotización y provocación, pero con prudencia

En cuanto al capital erótico de Madonna, alguien podría preguntarse: si la masturbación en el escenario, por ejemplo, ayudó a su supervivencia en el top de las listas musical, ¿por qué la mayoría de "vendedoras de amor" de las calles permanecen en la parte inferior de la escala social, despreciadas, pobres y sin protección?

En respuesta a esta “ilógica aparente”, Hakim explica que incluso Madonna no tendría ningún éxito si se hubiera basado sólo en escenas eróticas. Por el contrario, lo que fue más acreditado por su triunfo es que ella es - además de ser físicamente atractiva y provocativa - inteligente, ambiciosa y prudente. Simplemente, la persona adecuada para el negocio.

La batalla que las mujeres recibirán

Este hecho se puede demostrar en el caso del éxito suyo y el de su ex pareja, el bailarín Carlos León: aunque a menudo se dice que las mujeres son el sexo más bello, según la opinión de muchos, León es más atractivo que Madonna; no obstante, su fama y celebridad son sólo unas pequeñas fracciones de las suyas. Hakim lo aclara con el hecho de que, a pesar de no ser una cantante excepcional ni tampoco más guapa que su ex-novio, Madonna es una mujer que sabe sacar muy buen partido de su sensualidad.

En concreto, su investigación mostró que la sensualidad de los hombres y de las mujeres simplemente no vale igual; la femenina parece alcanzar un precio más alto que la masculina. El resultado es que el capital erótico de las mujeres es más eficaz, puesto que los hombres siguen siendo la mayoría los consumidores de pornografía, prostitución y turismo sexual.

Brasil y el colapso del acceso a "Acéptame como soy"

En uno de los estados conocidos precisamente por el turismo sexual, Brasil, incluso las intervenciones estéticas se ven como una forma razonable de avanzar en una cultura donde se pone mucha atención acerca de la apariencia, de la sensualidad y del capital erótico en general.

Aunque muchos consideran que se puede discutir si la práctica en este país es correcta, la psicóloga croata, Sanja Jurlin, la justifica. Ella indica que el lema "Acéptame como soy" es un principio sincero y honesto, pero hoy en día no es suficiente para impresionar a los superiores ni a personas del sexo opuesto.

"Un día para amar tu cuerpo" y/o la realidad nueva

Cuando se trata de impresionar a los superiores, incluso las feministas de los Estados Unidos, recientemente combatientes en contra de la cirurgía estética, han cambiado la actitud hacia el ajuste quirúrgico, principalmente cuando lo usan mujeres.

El grupo “NOW” (National Organization for Women), que durante años ha organizado un "Día para amar tu cuerpo", ya no aprueba el mito de la belleza. Ahora acepta la “realidad nueva”: con palabras bonitas se pueden abrir una “puerta de hierro”, pero con una presencia atractiva, que forme parte del capital erótico, se abren muchas puertas más.

Precisamente gracias a esta realidad, Madonna se convirtió de una cantante en decadencia a, en opinión de muchos, la icono de pop.

14. 08. 10

Ciertos científicos británicos afirman que, debido a la rápida reducción en la secuencia del cromosoma Y del ADN, el sexo masculino desaparecerá del planeta. En su opinión, eso pasará bastante rápido, en varios miles de años.

Sin embargo, a menudo se dice que la persona que ha visto la película "Sexo en Nueva York II" en uno de muchos cines de todo el mundo, podría concluir que "el momento fatal" se acerca. Al igual que si de verdad estuvieran en peligro de extinción, los hombres casi no han ido a verlo. Parece que la serie, así como las dos películas, no les interesa o no les gusta. Juzgando por las numerosas críticas negativas (muchas de ella son exactamente por parte de hombres), se trata de la segunda situación.

Botox y antifeminismo

En una de las críticas más feroces (NewYorker), Anthony Lane ha dado la primera objeción: "A todas las mujeres que tengan dudas sobre la harmonización de negocios con la vida personal, la película dice ominosamente: ‘No seas una madre. No seas una empleada.’ ¿Es eso realmente hasta donde hemos venido, hasta la fantasía delirante que juega la vida moderna?"

Esta tesis se apoya con una de las declaraciones del único personaje que siempre defiende mujeres solteras, Samantha Jones: "Cariño, tú me conoces. No creo en el matrimonio. El botox, por el contrario, siempre funciona". Debido a eso, Lane, en su crítica sugiere que sería mejor si esta serie, como ambas películas, se llamara "Mentiras, ropa y putas".

El otro cargo proviene de la esfera feminista y los tres los considera como una promoción de todo contra lo que las mujeres deberían luchar. Aunque el primer episodio les dio una tarea de pensar y actuar como un macho ("¿Por qué tengo que sentir algo? Los hombres no lo sienten."), la mayoría de los debates se referían al sexo opuesto y parece que ellas permiten lo que el feminismo prohíbe estrictamente: que los hombres adquieran el sentido de la vida.

La falsa emancipación de las mujeres

Como escribe Stacy d'Erasmus en la revista del New York Times: "Esas son mujeres que, además de todo lo que la vida les ofrece, realmente quieren solamente lo inalcanzable: un anillo de bodas."

Si la atención, asimismo, se pone en otra parte de la película, se puede notar la continuación de la "persecución por los hombres", pero con zapatos y ropa en primer plano. La socióloga Zorica Tomic lo llama “la emancipación falsa de las mujeres”. Ella anuncia la presencia del "romance dulce", la falta de "diálogo filosófico" y los anuncios de casas de moda famosas.

Auto-descubrimiento, egocentrismo y las “trend-setters”

A la primera objeción, no obstante, se responde con la tesis de que se trata de una historia de cuatro amigas que buscan la felicidad y se dan cuenta de que no es posible conseguirla si no empiezan a amarse a sí mismas en primer lugar, y luego a la otra persona.

Las estadísticas oficiales no existen, pero se supone que esta tesis ha contribuido a que muchas mujeres se atrevan a decir y hacer las cosas para las cuales no han tenido audacia. Los productores han explicado que es "una ayuda a las mujeres a descubrirse a sí mismas".

Cuando se trata de insistir en el matrimonio y en la actitud "ellos han vivido juntos hasta el fin de sus vidas", la primera parte de la película ha ofrecido a las mujeres el egocentrismo o la rescisión de sus sacrificios por sus novios o maridos. El egocentrismo se considera no sólo admisible, sino también deseable, y estaba expresado por Samantha Jones cuando rompe con su novio Smith: "Te amo. Pero me amo a mí misma más".

Espíritu consumidor

En el caso de las críticas sobre una falsa emancipación, tal vez no sería razonable, después de haber tratado de encontrar al hombre perfecto durante las seis temporadas, que las mujeres rechacen la idea de "el hombre perfecto" y empiecen a vivir "solas y felices".

Sobre la apreciación acerca de que en la película se hace una promoción del espíritu consumidor, se desalienta con el hecho de que no se puede esperar a que las amigas, durante tanto tiempo las “trend-setters”, dejen de comprar ropa en tiendas con "caché" para ir a comprar ropa barata en los supermercados.

Más que vestidos y zapatos

Considerando el espíritu consumidor, tras el estreno de la película "Sexo en Nueva York II" se podría concluir que un gran número de mujeres en los cines, obviamente, piensa que la película sigue siendo algo más que sólo las conversaciones de las cuatro amigas sobre sus novios, vestidos y zapatos nuevos. Por el lado masculino, parece que a la mayoría de hombres, así como los críticos, no les gusta.

14. 08. 10

"La mayoría de las personas perseguía los placeres con tanta prisa que sólo pasan cerca de ellos", dijo hace mucho tiempo el filósofo Soren Kierkegaard. Del mismo modo, el escritor checo Milan Kundera escribió en su novela La lenteur (La lentitud) que, cuando las cosas van demasiado rápido, nadie puede estar seguro de nada, ni siquiera de sí mismo.

Cada uno a su manera, los dos advierten de varias tendencias que existen en la mayoría de las sociedades modernas: se empieza a sufrir la “enfermedad del tiempo”, existe gran devoción al culto de la velocidad; desde el mundo en el que "los grandes se comen a los pequeños" se llega al en que “los rápidos se comen a los lentos”. Sin embargo, ciertos movimientos tratan de ayudar a las personas a encontrar la "velocidad perfecta de la vida" y el tiempo para sí mismos.

"Slow Food" y la filosofía de la lentitud

Así, por ejemplo, en la región italiana del Piamonte se creó el movimiento "Slow Food" (1986). Su fundador, Carlo Petrini, quería ofrecer una opción diferente del "fast food" - por lo general la comida sin calidad que es consecuencia de la vida rápida - animando a las personas a comer más lento y a disfrutar de platos diversos.

Esta corriente, no obstante, tiene como objetivo promover más que una alimentación saludable. “Ser lento en cualquier situación significa ser estúpido y no es a lo que aspiramos. Ser lento significa escuchar el ritmo de su propia vida. (...) Por lo que se destaca el movimiento lento es un tipo de filosofía y el derecho a determinar una propia velocidad de la vida”, dijo una vez Petrini.

A favor de estas palabras van las estadísticas que muestran que, en el mundo laboral, millones de personas requieren un mejor equilibrio entre los negocios y la vida privada; en el dormitorio tratan de descubrir el placer con la ayuda del sexo tántrico. “Lento significa mejor”, es también la base de muchos ejercicios del cuerpo, desde el yoga hasta el tai chi.

Debido a la necesidad de vivir de una manera más lenta, desde las oficinas, pasando por los dormitorios, hasta las galerías de arte y talleres, se expanden conceptos nuevos de acuerdo con la filosofía del "Slow Food": “slow research”, “slow managment”, “slow sex” y “slow art” (la lucha contra el arte “úsalo y tíralo"). ¿Es posible que estos conceptos sean los avisos de una nueva revolución, la revolución lenta?

Alabanza a la lentitud

El autor canadiense del bestseller mundial In Praise of Slowness: How A Worldwide Movement Is Challenging the Cult of Speed (Elogio de la Lentitud: Como el Movimiento Mundial está desafiando el Culto de la Velocidad), Carl Honoré, dice que la revolución lenta - un cambio intencional del estilo de vida, que no sea consistente con la frase que “El tiempo es oro” – es una novedad en la sociedad moderna, deseable por dos razones.

La primera porque no se trata de la glorificación de la pereza, sino de una actitud crítica hacia la vida como un "impedimento para correr"; la otra es que no se opone al progreso, ya que es un intento de explotar los logros de los estados desarollados, trayendo la calidad a las vidas de la gente.

Se recomienda comenzar con pequeñas cosas: caminar, apagar el teléfono móvil al menos una hora, cocinar por placer, leer el periódico con la televisión apagada, etc. En el caso de que estos actos garanticen que una persona se sienta mejor durante los días, es conveniente dar un paso significativo hacia la desaceleración.

Este paso puede ser una elección de lo que algunos llaman la vida simple: trabajar sin presión y ganar menos dinero; gastar poco y vivir con menos cosas y recursos, dedicando el tiempo a sí mismo y a los demás; encontrar un equilibrio entre las obligaciones y el placer de ser feliz en el momento presente.

La velocidad adecuada de la vida

Similar al caso de cuando se trata de lograr una vida más sencilla, la historia sobre la filosofía de la lentitud también se puede redondear con la ayuda de recomendaciones para lograr el equilibrio en el ritmo de vida: ser rápido cuando tiene sentido serlo, ser lento cuando se requiere frenar. Como lo llaman los músicos, el “giusto ritmo” o velocidad adecuada.

El “guisto ritmo” se puede justificar con el hecho de que Kierkegaard y Kundera son sólo dos personas de las muchas que dicen la misma cosa a la humanidad: que el viaje es tan importante como el destino. Por eso, incluso en las sociedades en las cuales se lleva un ritmo de vida muy elevado, no está de más viajar un poco más lento.